martes 21 de octubre de 2008

Yo contra mi


Os prevengo que seré autorreferente, 
Como puede ser cualquier autorretrato 
Me defiendo de posible acusamiento
Desmintiendo que nadie haga otro tanto.
Compruebo poseer dos naturalezas,
Dos formas de describirme a mi mismo,
Que no tienen que ver tanto con el ying y el yang
Como tienen más que ver con papá y papa:
Por un lado me imagino como Rockstar,
Bien melódico y melodramatiquero
Acompañando un piano dulce de estridencias
Y sacudiendo el optimismo Coldplayero,
Por otro lado aspiro a un artistoide
De pausadas melodías europeas
Imagino un vanguardismo medio poeta,
(Pretencioso y otoñal, pero poeta)
Con olores amelianos y hojas secas en las veredas.
De cualquier modo se me condenará:
Ya sea por la superficialidad pop-rockera Bono-ista
O por la melancolía pretenciosa Tiersen-ista
Que en cualquier caso será una pretención banal
Que termina a-medio-morir-saltando, aburrida.
Admito el deseo de trascendencia
De tocar alguna escencia con la mano
Que no sea la de vainilla en los supermercados,
Pero también admito el odio irrefrenable
Al idealismo platónico y al olor a neo-clásico
Y por eso anhelando ser poeta
Me empelota el paradigma literario
Asi no llegaré a ninguna parte
Asi me quedaré siempre aleteando.
A veces me encuentro más bien feo,
Mi amada piensa todo lo contrario
Lo que no impide que, pese a nuestras disidencias
Podamos seguirnos queriendo otro tanto.
Me siento pretencioso, empaquetado
Yo solo quería ser espontáneo
Pero por querer escribir sin fe en el engaño literario,
No me queda mas que ser solo un poeta imaginario.



miércoles 15 de octubre de 2008

Nada, parte I



Tratando de abrir mi amplitud hacia la distancia
Como un elástico se tensa en una honda
Y en la más honda sima el silencio se avecina
Y la música se tarda en vibrar, sombras
¿Adónde vamos a llegar? Silencio
El intento cada vez se hace más tenso
La tinta se reseca y se resiste a hablar
Y yo insisto en torturar su vacío
Desvarío, sin ritmo ni ton ni son
Pero los segundos vacíos son como imanes
Que me impulsan a pasar al lado oscuro del sol
Pero el sol-matter of fact-no es nada oscuro
Inevitable recaer en la obviedad, aburrido y frustrado.

lunes 6 de octubre de 2008

Principios de Antiliteratura I



Bien: mientras escucho "Above ground", de la Norah Jones, trataré de dar curso a algunas de las ideas que me impulsan a plantear la antiliteratura. Espero ser claro y expresarme llanamente.

¿Qué es la literatura? Nunca le pregunte eso a un Pedagogo en Español si no quiere avergonzarlo en público (¡Por favor, no lo haga!). Ninguno de nosotros lo sabe con claridad; los conceptos en nuestro campo son como los tallarines cuando quedan muy jugosientos: absolutamente resbalosos.

Pero sabemos que existe, como un paradigma, un conjunto de 'cosas' que son la literatura: libros, escritores, citas, referencias, géneros, etc....  todo esto trascendido por las letras; pero no sólo por ellas, sino por lo que las atraviesa: la ideología.

Toda combinación de letras genera un significado: palabras que significan cosas. Y todo significado es una abstracción, o como lo diría uno de nuestros gays favoritos, Platón: IDEAS. Bueno, digamos que donde hay ideas, de algún modo leemos ideología. Por ejemplo: al leer palabras, no leemos conjuntos de letras, sino un significado, una idea. Al leer parrafos, leemos ideas más amplias, significados más amplios (pregúntesele a la pragmática). Y así, ocurre que al leer literatura, leemos un conjunto de ideas combinadas.

Hay una sola cosa en la ficción que no es ficticia, sino absolutamente real: las ideas. Si, sé que los idealistas platónicos me escupirán (¿ideas reales? xD); lo que quiero decir es que las ideas son la única cosa en una ficción, que no son ficción.

En un relato de -por ejemplo- criaturas ficticias, que se matan unas a otras en forma horrenda, no hay de qué asustarse aunque el relato nos dé miedo,pues todo eso es una ficción. ¿Vieron "Saw"? Ya, es horrendo lo que vemos, pero no temais: no es real, son actores, son escenografías, montajes, FX, etc. Arte, ficción, en fin, literatura...  ¿correcto? Todo eso no existe.

SALVO UNA COSA que si existe: las ideas que están detrás. Para que esa ficción exista, la idea debió ocurrírsele a alguien. (Sin ser pacato, no sé que es más horrible en Saw: lo que veo, o pensar que a alguien se le ocurrió algo asi) Y junto con esa idea abstracta (Fábula, diría Aristóteles) existe cierta ideología, o al menos, cierta axiología (díganme que no hay escalas de valores en los libros y creeré que burrean, porque hasta en el Marqués de Sade hay axiología). Hay ideas tras esa fábula (El escritor que diga que no, miente, en especial hoy en día que está tan de moda hablar de literatura comprometida).Y donde haya ideas habrá, como dijera un profesor muy estimado, un poder "chamánico", y por ende, un poder de control....

 


Continuará...                       si les interesa, claro.

domingo 21 de septiembre de 2008

Yo tiraba mis camisas al suelo

"Y descubrí un mundo muy complejo
Estaba en mi imaginación
Le revendí la tele a mi viejo
Y soy feliz, y ahora creo en el amor"

(31 minutos)


Yo era un chico bastante normal
De partida, no me interesaba escribir en verso,
El verso no era más que el impulso de apretar "Enter"
Al final de una línea.

Yo tiraba mis camisas al suelo
Y eso me hacía bastante feliz
Llegaba cansado, no quería doblar mi ropa
Bastaba con llegar a acostarme y dormir

Tirar la ropa al piso no me traía mayor problema
Al otro día la recogía y a la lavadora. Listo.
¿Para qué doblar la ropa y complicarse?
No había más que hacerle.

Un día lo leí a Cortázar
Un día pájaros sobre el acroiris me hablaron de Huidobro
One day I read some Pink Floyd Lyrics
Y no fue más po!

Ahora, cada vez que tiraba mis camisas al piso
Me preguntaba si no había otra forma de tirarlas al piso
O si en realidad debía haberlas doblado y puesto en el closet
O si no sería mejor quemarlas con la plancha;

"¿Estaban realmente arrugadas las camisas?
¿Existían las arrugas, o eran construcciones linguisticas?
¿Realmente me hacía feliz tirar mis camisas al piso
O solamente era que no me atrevía a confrontar el closet para guardarlas?"

Nunca más me sentí feliz tirando mis camisas al piso
Aunque en el fondo de mi corazón no quería doblarlas
¡Yo era tan feliz tirando mis camisas al piso!
Pero los escritores me hacían preguntas todo el tiempo.

Ya no era feliz siendo feliz
La literatura me preguntaba: define feliz
Por eso me convertí en un infeliz
Que destría gradualmente su felicidad a preguntadas.

La literatura solo hacía preguntas
Su camino falaz hacia las respuestas
No era más que una presuntuosa forma de defenderse
De la triste realidad: NO era capaz de solucionar nada en absoluto.

¿Alternativas? Un desequilibrio entre el querer y el deber
40 miligramos de felicixetina cada día
Terapias, conversaciones desahogativas
Autoestrucción delirante del perro que lame sus propias heridas

[¡Heridas que no existían!]

Como me cuestionaba tanto lo de las camisas en el piso
Pensé que debería a lo mejor destruirlas
Y eso me puso triste y no quería, pero quemé algunas
Con la plancha, en busqueda de la "verdadera arruga"

[No sabía lo que hacía.]

Un maldía ocurrio una fatalidad
Mientras planchaba unas camisas que no quería planchar
En busca de la supuesta y literaria "verdad"
Dejé la plancha enchufada, mientras salía a preguntar

Al volver me di cuenta de que toda mi ropa se estaba quemando
De que toda mi casa se estaba quemando
De que toda mi vida se estaba quemando
¡Y solo por pensar demasiado!

Gracias a Dios, con las manos chamuscadas salvé mi camisa favorita
El incendio quemó la plancha y consumió completa la librería
Y me dí cuenta de que todo lo que quería en la vida
Era tirar mis camisas al piso, sin que nadie me preguntara nada.

Ese día olvidé como leer, y empecé a aprender a vivir.

sábado 13 de septiembre de 2008

Prólogo



..hasta es posible que nisiquiera se llame antiliteratura. Si, lo sé: es [muy] posible que me acaben tachando de pretencioso o megalómano, o más humildemente, de infantil, de una incurable pubertad literaria. Da lo mismo; la madurez está para después y para eso hay tiempo. Y si me gano algo de desprecio, el asunto puede salir tan bien como si no.

Pero eso es lo de menos, lo que importa es el otro, el otro que está al otro lado del libro, al otro lado de la página (o del blog). ¡Hola tú! No te mentiré: no sé quien eres, y no tengo idea de qué haces aquí. No pienso en ti cuando escribo. Bueno, un poco si, obvio, pero sencillamente no te veo. Además, yo NO espero -más vale que eso te quede claro, ¿me oíste?- que estés de acuerdo conmigo.

-Hey, hey: esa no es una actitud que te ayude a ganar amigos.

Si, pero internet no es para ganar amigos (salvo inolvidables excepciones, pero...  pero eso fue primero en persona, ¿no?)

Y la idea no es hacer amigos, sino dar cuenta de unas cuantas mentiras que se esconden tras esos objetos llamados "libros".