sábado 10 de abril de 2010

Motivaciones

Mis motivaciones son dos:

La primera, es que me gusta escribir, porque me gusta llenar espacios en blanco; el síndrome de la página en blanco del que filosofiaban algunos, para mí es simple: veo una hoja y la quiero llenar. Es compulsivo. Por eso me gusta escribir y dibujar, y generalmente dibujo cuando no tengo qué escribir. Y cuando no tengo qué dibujar, hago caricaturas, ya que éstas no requieren inspiración, sino observación, y algún sentimiento hacia quién se dibuja (créanme, hay caricaturas que se hacen con verdadero cariño, y otras que se hacen con un aborrecimiento terminal). Pero es fácil porque la mayoría del tiempo se tienen sentimientos -por ínfimos que sean- por las personas que están alrededor, y si no, no se las dibuja. Pero en cualquier circunstancia diferente, se escribe. Lo que haya más a mano.

La segunda, es destruír los circuitos cerrados de significaciones. Hubo un tiempo de mi vida en qué vivia hablando y escribiendo en clave. Fueron días amargos, porque fueron días alienados. Es una carga escribir manicomiamente. Es un alivio hablar con claridad y franqueza. O sea, qué la poesía ocultista me produce las náuseas más absolutas, me asfixia, y prefiero hacer todo lo posíble por comunicarme con claridad. Sin disfraces, con franqueza, y aún así con poesía.

Hoy no tenía nada más que escribir así que escribí esto para comenzar. (Por si alguien se preguntó la motivación para escribir mis motivaciones)